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¿Por qué es importante reciclar el aceite usado de las comidas?

¿Por qué es importante reciclar el aceite usado de las comidas?

Echar el aceite doméstico usado por el fregadero puede causar un importante impacto en el medio ambiente. En España, se estima que dos tercios de este residuo acaba en las alcantarillas, de manera que ocasiona diversos perjuicios: atascos en tuberías, trabajo extra para las plantas de tratamiento de aguas residuales -lo que incrementa su factura, que pagamos todos-, contribuye a la reproducción de bacterias potenciales nocivas en las tuberías con el consiguiente aumento de plagas urbanas y a la generación de malos olores en las casas. Se estima que cada consumidor genera al año unos cuatro litros de aceite doméstico usado. En total, España mueve unos 180 millones de litros de aceite vegetal usado anuales.

Si este residuo llega a los ríos, se forma una película superficial que afecta al intercambio de oxígeno y perjudica a los seres vivos del ecosistema. Hemos oído muchas veces que 1 litro de aceite contamina 1000 litros de agua, pero ¿somos conscientes realmente de lo que esto implica?

El principal problema reside en la  contaminación de las aguas residuales urbanas. La grasa, debido a su característica aglutinante, genera bolos que producen importantes atascos en las cabeceras de las canalizaciones de la red de aguas residuales. Estos bioresiduos son caldo de cultivo para la multiplicación de gérmenes que inciden negativamente en la salud de la población.

Pero ahí no queda todo. Cuando finalmente estos residuos llegan a las depuradoras de aguas residuales su eliminación física o química es además de costosa, generadora de otra fuente de contaminación.

En el caso de los bolos de bioresiduo, el concentrado de grasas debe ser incinerado, con los elevados costes de transporte que conlleva trasladarlo a un gestor autorizado. Si son enterrados se convierten en un poderoso agente contaminante de las aguas subterráneas limpias existente en el subsuelo. Por otra parte, la eliminación química por agentes disolventes (detergentes), genera a su vez distintos subproductos que hay que reintegrar en la cadena de potabilización de aguas residuales.

Independientemente de los elevados costes económicos de su eliminación en las depuradoras, no debemos olvidar el coste económico para los hogares de España, sufragados directamente por los ciudadanos. Tras el proceso de vertido incontrolado en los fregaderos de las cocinas, estos deben ser limpiados. Para ello se utiliza un importante volumen de litros de agua potable, bien escaso y caro, que ha de ser calentada con el consiguiente gasto energético, gasto al que hay que sumarle el del detergente. Esta actividad de limpieza está valorada en 40 € por hogar y año. Es decir, para los 5.000.000 de hogares existentes en España, obtenemos un resultado de 600.000.000 euros invertidos en una tarea absurda que se podría evitar. Más preocupante es el volumen de agua potable necesario para este proceso limpiador que alcanza la cifra de 1.500 millones de litros anuales.

Esta contaminación se puede evitar con el reciclaje, una práctica ecológica que en el caso del aceite usado tiene muchas posibilidades y beneficios. Industrias tan diversas como la química, la cosmética o la farmacéutica se aprovechan de este residuo para elaborar abonos, barnices, cera, cremas, detergentes, jabones, lubricantes, pinturas, velas, etc. No hace muchos años se aprovechaba en las casas para elaborar jabón casero. Hoy en día, los partidarios de una limpieza ecológica en el hogar adquieren este tipo de jabones o los hacen ellos mismos.

Cómo se recicla el aceite usado actualmente

Los puntos limpios son instalaciones públicas pensadas para depositar residuos domésticos contaminantes, como el aceite, pero requieren el esfuerzo del consumidor por desplazarse a ellos, ya que en general hay pocos y un tanto alejados de los núcleos urbanos.

Otra opción más cercana y práctica para el consumidor son los contenedores urbanos. Algunos municipios cuentan con ellos aunque no todos lamentablemente. Los consumidores tienen que guardarlo en unos envases cerrados que pueden ser de varios tipos. En algunos casos, el propio consumidor tiene que poner el envase (en general, botellas de plástico usadas) para llevarlo al contenedor. En otros casos, los responsables del reciclaje entregan envases de diversas cantidades para homogeneizar el sistema de recogida.

En resumen, los beneficios ambientales del reciclaje del aceite doméstico son:

Eliminación de un residuo altamente contaminante del agua.
Reutilización del agua depurada.
Abaratamiento en la depuración de aguas residuales.
Reducción en la degradación y obstrucción de los sistemas de saneamiento.
Disminución de la probabilidad de proliferación de microorganismos dañinos para la salud.
Reducción de la dependencia energética con el exterior.

www.iagua.es

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