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La percepción de una persona determina el rumbo de su vida

La percepción de una persona determina el rumbo de su vida

¿Por qué la percepción de que no se pueden controlar los eventos que nos suceden es en gran medida la responsable de losfracasos y la insatisfacción?
¿Por qué cuesta tanto cambiar lamentalidad y empezar a disfrutar el hacernos cargo de nuestro destino?
¿Qué relación tiene esto con la imposibilidad de recorrer el camino del éxito?

El historicismo es la condición de la existencia humana que, aún estando inmersa en el tiempo y siendo solidaria de su pasado, es capaz de desvincularse de él y proyectarse libremente hacia el futuro.

El Locus de Control es el grado en que un sujeto percibe que el origen de eventos, conductas y de su propio comportamiento es interno o externo a él.
No se refiere a la correlación real entre conducta y acontecimiento: la atribución puede o no corresponderse con la realidad, pero lo que cuenta de cara a las expectativas que despierta en la persona sobre sus posibilidades para influir en el curso de los acontecimientos, es precisamente esa percepción subjetiva.
Se trata de un factor incluido dentro de los estilos atribucionales, y es una variable dicotómica: la persona puede percibir determinados éxitos o fracasos como resultado de factores internos, como son el esfuerzo personal, la valía, las propias habilidades o la inteligencia, etc., o externos, como la elevada dificultad de la tarea, el azar, la acción de otras personas, etc.
Esto está relacionado con el grado de control que percibe sobre los acontecimientos, si puede cambiarlos o no, y por supuesto, incide sobre la autoimagen en términos de autocompetencia, y por tanto, influye en la autoestima.

Todos vamos construyendo creencias sobre el origen de lo que nos pasa y de nuestro propio comportamiento. El Locus de Control se refiere al grado con que el individuo cree controlar su vida y los acontecimientos que influyen en ella.
Para una tarea determinada, las personas se comportan de forma muy diferente según crean que su ejecución depende de ellos mismos o no. Algunos creen que los resultados que obtienen dependen de factores externos como la suerte, otros tienen el locus de control interno y se asumen como artífices de todo cuanto les pasa.
Quienes tienen el locus de control externo, se encuentran más inclinados a creer que los factores externos los controlan y en consecuencia adoptan actitudes de conformismo, apatía, desinterés y sumisión.

El Locus de Control condiciona las actitudes, la satisfacción, las opiniones, la percepción, la formación de conceptos y las decisiones. Se ha calculado que 7 de cada 10 personas tienen una orientación de personalidad más externa que interna.
¿Qué quiere decir ser “externo” en el locus de control? Significa que responsabilizan de su estado emocional a alguien o algo externo, algo que está fuera de sí mismo.
Es cierto que tropezamos a diario con eventos y hechos que no produjimos, sin embargo lo que depende enteramente de nosotros es la actitud con la que los transitamos. Y en esto somos totalmente dueños de nuestro destino.

La proactividad es una actitud en la que el sujeto u organización asume el pleno control de su conducta de modo activo, lo que implica la toma de iniciativa en el desarrollo de acciones creativas y audaces para generar mejoras, haciendo prevalecer la libertad de elección sobre las circunstancias del contexto. La proactividad no significa sólo tomar la iniciativa, sino asumir la responsabilidad de hacer que las cosas sucedan; decidir en cada momento lo que queremos hacer y cómo lo vamos a hacer.
La mayoría de la gente es mayormente reactiva, pocos son proactivos.

Las personas reactivas se ven afectadas por las circunstancias, las condiciones, el ambiente social… Sólo se sienten bien si su entorno está bien. Centran sus esfuerzos en el círculo de preocupación: en los defectos de otras personas, en los problemas del medio y en circunstancias sobre las que no tienen ningún control. No tienen la libertad de elegir sus propias acciones.
Piensan que están libradas a la suerte, que no hay nada que puedan hacer y que los factores externos son tan poderosos que no vale la pena intentar modificarlos.

Esta creencia está reforzada desde el estado y las corporaciones es lo que se llama la conspiración y su herramienta principal son las noticias y la publicidad.
Las personas que leen el diario o ven los noticieros terminan convencidos de que realmente son personas con suerte, comparativamente con los que viven tragedias todos los días.
Las noticias los convencen de que la vida, la propiedad y felicidad son efímeras y que mas vale darse un gusto mientras podamos hacerlo.
Desde que nacemos y nos dan el pecho materno nos enseñan que la felicidad y el consumo están asociados. Ese acto reflejo de combatir la angustia comiendo o adquiriendo bienes los lleva al consumismo.
El conformismo o la resignación es la aceptación de la realidad como un destino y no como un desafío que nos invita al cambio, a resistir, a rebelarnos, a imaginar en lugar de vivir el futuro como una penitencia inevitable.
Son los elementos que necesita el estado y las empresas para mantener el sistema político y económico industrialista de la escasez, un sistema antiguo que responde a las necesidades de los siglos 19 y 20.
Este sistema de mercado necesita producción masiva, consumo masivo y sumisión.
Es por eso que en la escuela nos refuerzan estas creencias normalizándonos para que podamos “incluirnos en la sociedad” como un engranaje estándar, un repuesto, un mediocre ladrillo en la pared.
Las personas se conforman con su sueldo, con su trabajo, su pareja, sus amigos y su vida llegan a una zona de confort que les impide ver que hay posibilidades de estar mejor, de vivir mejor y de tener mejores cosas.
Y cuando uno tiene ese locus de control externo básicamente lo que cree que tiene que hacer es trabajar, consumir y rezar ¡Justo lo que nos dicen!

Si los problemas que enfrentamos son causados exclusivamente por el entorno, si no son nuestra responsabilidad o no son causados por nuestras acciones no hay nada que podamos hacer para resolverlos.
Pero si tenemos locus de control interno y creemos que los problemas son causados en parte por nuestras acciones (o inacciones) podemos modificar nuestras acciones para modificar nuestro entorno.
Para eso primero tenemos que cambiar nuestras creencias, nuestros preconceptos o prejuicios.

Una vez que cambiemos nuestra mentalidad podremos asumir una actitud proactiva.
Ahí se nos plantea un nuevo desafío, el de entrar en acción.
Mucha gente cree haber cambiado sus preconceptos pero realmente no ha podido hacerlo, en su interior residen muchos temores que los bloquean y por mas que dicen y repiten a los 4 vientos que ellos son proactivos, que toman el toro por las astas y otros conceptos similares no tienen el coraje para tomar acción.

Tomar acción no es agarrar una pala y empezar a hacer un pozo en cualquier lado.
Para tomar La Acción correcta se necesita información, conocimientos y experiencia.
Si no, estaremos como tantos que con tal de tomar acción apoyan la escalera mas larga que encuentran y empiezan a subirla con todas sus energías para luego, al alcanzar el escalón mas alto, darse cuenta de que la apoyaron en la pared equivocada.

Así que el proceso es largo y nunca se termina.
Toda la vida nos acompañarán esos temores inculcados por nuestros padres, maestros, y por los medios de comunicación.
Esos temores son basados en hechos reales pero improbables.
Esta bien tener cuidado al cruzar la calle pero no por eso es una actividad riesgosa.

El desafío consiste en encontrar el equilibrio que nos permita aumentar las probabilidades de alcanzar nuestros objetivos.
Es una lucha de toda una vida.

La mayoría trabaja a contracorazón y termina viviendo una vida que no es la suya por las necesidades materiales, y eso es lo que hace que algunos no se den cuenta de que murieron hace muchos años, la última vez que fueron capaces de decir no.

http://gestionempresarialrentable.com/blog/la-percepcion-de-una-persona-determina-el-rumbo-de-su-vida.html

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