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Editorial

¿Cuáles son las ventajas y desventajas del comercio internacional?

¿Cuáles son las ventajas y desventajas del comercio internacional?

Si nos ponemos prácticos, conocer las ventajas y desventajas del comercio internacional es “fácil”, al final no es más que otra estrategia de mercado. ¿Elevar nuestra empresa a un escaparate de mayores dimensiones? Puede ser una forma de verlo, pero no debemos olvidar que una mayor exposición también conlleva mayor riesgo y mayores costes.
Es ahí donde radica la clave del éxito en la internacionalización, en saber anticipar las ventajas y desventajas del comercio internacional.

Ventajas del comercio internacional
Mejora nuestra competitividad
Apostar por el comercio internacional agranda los límites de nuestro mercado. Una de las posibilidades aparejadas a esta circunstancia es el hecho de que podremos contar con proveedores y suministradores que ofrezcan precios más competitivos que los que encontramos en nuestro mercado local.
Generador de empleo
Si fijamos el punto de vista en las empresas extranjeras con las que tendremos que colaborar para llevar a cabo nuestra estrategia de internacionalización, podemos pensar que nuestra colaboración provocará un aumento del volumen de trabajo para dichas empresas y, por tanto, un teórico aumento del empleo que oferten.
Atracción de nuevos inversores
Si anteriormente hemos mencionado que el comercio internacional supone contar con un mayor escaparate, tenemos que entender también que ese gran escaparate puede atraer nuevos inversores. Sobre todo si, al echar mano de nuevos acuerdos internacionales, mejoramos nuestra competitividad y aumentamos el valor de nuestro producto.
Mayor eficiencia, mayores beneficios
Si conseguimos ejecutar de una manera provechosa los tres puntos anteriores parece inevitable que vamos a mejorar la competitividad de nuestra compañía y, por ende, van a aumentar los beneficios.

Desventajas del comercio internacional
Costes derivados de licencias y otras regulaciones
Traspasar fronteras también significa cambiar de leyes y regulaciones sobre nuestros productos. El hecho de que podamos encontrar un suministrador más barato en la otra punta del mundo no depende solo de que el coste que nos proponga (sumado al transporte añadido) sea menor que el coste que nos ofrece un suministrador local. También debemos tener en cuenta qué dice la legislación local y qué sobrecoste puede conllevar a nuestra cadena logística.
Saber anticiparnos a esos costes para determinar dónde está el buen negocio y dónde el error puede marcar la diferencia entre que nuestra estrategia de internacionalización resulte exitosa o todo lo contrario.

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